
Septiembre no es todavía otoño completo, pero el paisaje ya empieza a cambiar. La luz se vuelve más oblicua, muchas plantas terminan su floración y otras concentran su actividad en semillas y frutos. Es un mes de transición: conserva parte del verano y, al mismo tiempo, anuncia una nueva etapa del ciclo vegetal.
En esta edición de El Calendario Botánico de Esth. observamos tres especies muy diferentes: el granado, cuyo fruto madura al final del verano y durante el otoño; la vara de oro europea, que mantiene sus flores amarillas en bosques, claros y zonas montañosas; y la jabonera, una planta vinculada históricamente al lavado por la presencia de saponinas.
Las tres permiten comprender una idea esencial de la botánica aplicada: conocer el nombre de una planta no basta. Hay que distinguir la especie, la parte utilizada, el territorio donde crece, la preparación empleada y el nivel real de evidencia disponible.
Un aceite obtenido de las semillas de granada no equivale a un extracto de su cáscara. Una infusión tradicional de vara de oro no demuestra que la planta tenga eficacia tópica. Y que la jabonera produzca espuma no significa que cualquier decocción casera pueda utilizarse como limpiador cotidiano.
Granada — Punica granatum L.

El granado es un arbusto o pequeño árbol caducifolio de la familia Lythraceae. Puede alcanzar varios metros de altura, presenta ramas a veces espinosas y desarrolla hojas opuestas o agrupadas, estrechas, brillantes y de margen entero. Sus flores, generalmente de un rojo anaranjado intenso, poseen un cáliz grueso y persistente que después queda integrado en la característica corona del fruto.
La granada es botánicamente una balaústa: un fruto de cubierta coriácea cuyo interior contiene numerosas semillas rodeadas por arilos jugosos. Esta precisión importa porque, en cosmética, «granada» puede aludir a materias primas muy distintas: zumo, cáscara, extracto del fruto, extracto de la flor o aceite de las semillas.
Origen y presencia en España
Plants of the World Online, de Royal Botanic Gardens, Kew, sitúa el área nativa de Punica granatum desde el nordeste de Turquía hasta el oeste y norte de Pakistán. España figura dentro de su área de introducción. Su presencia mediterránea es, por tanto, el resultado de una historia muy antigua de cultivo y dispersión humana, no una prueba de que sea originario de toda la cuenca mediterránea.
En España se cultiva como frutal y ornamental, especialmente en territorios de clima mediterráneo. También puede aparecer naturalizado o asilvestrado cerca de antiguas huertas, márgenes, setos, caminos y lugares habitados. En la península y Baleares, Flora Ibérica lo describe como cultivado y subespontáneo en diferentes zonas.
No conviene recoger frutos o partes vegetales de árboles encontrados junto a carreteras, parcelas tratadas, ruinas o terrenos de propiedad desconocida. La apariencia silvestre no informa sobre la contaminación del suelo, los tratamientos fitosanitarios ni el derecho de recolección.
Cómo reconocerlo
Podemos fijarnos en varios rasgos:
- Arbusto o pequeño árbol caducifolio y muy ramificado.
- Ramas jóvenes angulosas y, en ocasiones, terminadas en espina.
- Hojas simples, estrechas, enteras y brillantes.
- Flores llamativas de color rojo o anaranjado.
- Cáliz grueso y persistente, visible como una corona en el extremo de la granada.
- Fruto redondeado, de piel firme y color variable según la variedad y la madurez.
La identificación del árbol suele resultar sencilla cuando conserva flores o frutos. Aun así, reconocer la especie no convierte su materia vegetal en un ingrediente cosmético apto.
Una fruta con una historia muy larga
La granada acompaña a las sociedades de Asia occidental y del Mediterráneo desde hace milenios. Restos arqueobotánicos, representaciones y textos antiguos muestran que fue alimento, objeto de intercambio y símbolo de fertilidad, abundancia, vida y muerte en diferentes culturas.
Su presencia histórica no significa que todas las afirmaciones actuales sobre ella procedan de una misma tradición ni que puedan verificarse científicamente. La cáscara rica en taninos, el zumo, las flores y las semillas se destinaron a preparaciones diferentes. Cuando un texto antiguo habla de «granada», debemos preguntar siempre qué parte utilizaba y para qué.
Entre las preparaciones históricas documentadas aparecen decocciones de la corteza o de la cáscara, bebidas elaboradas con el zumo y aceites obtenidos de las semillas. Muchas tuvieron finalidades alimentarias, tintóreas, rituales o medicinales. Se explican aquí como patrimonio etnobotánico, no como recetas para reproducir en casa.
Algunas partes del granado —como la corteza de la raíz— contienen sustancias que pueden resultar tóxicas. Que una preparación aparezca en una fuente histórica no la convierte en segura bajo los criterios actuales.
Qué contiene cada parte
La composición cambia considerablemente:
- Cáscara: abundancia de taninos hidrolizables y otros polifenoles, entre ellos elagitaninos.
- Zumo y arilos: agua, azúcares, ácidos orgánicos, antocianinas y otros compuestos fenólicos, en proporciones variables.
- Semillas: fracción grasa de la que puede obtenerse aceite.
- Aceite de semillas: destaca por su contenido en ácidos grasos conjugados, especialmente ácido punícico, aunque el perfil depende de la variedad y del método de extracción.
- Flores y hojas: contienen otros conjuntos de polifenoles y metabolitos, pero no son equivalentes al aceite.
Esta diversidad impide trasladar automáticamente a un ingrediente los resultados obtenidos con otro. Un ensayo realizado con extracto de cáscara no demuestra el comportamiento del aceite de semillas sobre la piel.
El aceite de semillas de granada en cosmética
El aceite de semillas de granada puede actuar como ingrediente emoliente y acondicionador. Como otros aceites vegetales, ayuda a mejorar el tacto de la piel y a reducir la sensación de sequedad superficial cuando forma parte de una fórmula adecuada.
Una revisión de Zielińska y colaboradores estudió la composición y el interés tecnológico del aceite de granada prensado en frío. Estos trabajos permiten conocer su perfil lipídico y su potencial como materia prima, pero no sustituyen los ensayos clínicos realizados con un cosmético terminado.
En 2025, Costa y colaboradores evaluaron el aceite de semillas de granada en cultivos de queratinocitos y fibroblastos humanos. En sus condiciones experimentales no observaron citotoxicidad hasta 500 µg/ml, registraron una reducción de determinadas citocinas proinflamatorias y una aceleración aproximada del 20 % en el cierre de una zona creada en cultivos de fibroblastos durante 24 horas. El resultado es interesante, pero se obtuvo en células, no en heridas de personas ni con nuestro aceite corporal terminado. No autoriza a presentar un cosmético doméstico como cicatrizante, antiinflamatorio o regenerador.
Seguridad y sostenibilidad
Para formular debe utilizarse aceite cosmético identificado por su INCI —Punica Granatum Seed Oil—, con proveedor conocido, ficha técnica, lote, fecha de apertura y condiciones de conservación.
Conviene realizar una prueba de sensibilidad antes del primer uso y evitar su aplicación sobre heridas, infecciones, quemaduras o piel muy inflamada. El aceite puede oxidarse: debe conservarse protegido de la luz, el calor y el aire, y desecharse si desarrolla olor rancio.
El aprovechamiento cosmético de las semillas puede contribuir a valorizar un subproducto de la industria del zumo. Sin embargo, la palabra «subproducto» no garantiza por sí sola sostenibilidad. También cuentan el origen de la fruta, el consumo de agua, el transporte, la extracción, el rendimiento y el envase.
Vara de oro europea — Solidago virgaurea L.

La vara de oro europea es una herbácea perenne de la familia Asteraceae. Produce tallos erectos y capítulos florales amarillos agrupados en la parte superior. Al observarla de cerca se aprecia que lo que parece una pequeña flor es en realidad un capítulo compuesto por varias flores, como sucede en otras especies de la misma familia.
Dónde vive y dónde podemos encontrarla
Es una especie de distribución eurasiática amplia. En la península ibérica aparece sobre todo en claros y márgenes de bosques, matorrales, brezales, herbazales y ambientes montañosos, con variaciones según el territorio y la altitud.
No deberíamos esperar encontrarla por igual en toda España. Es más probable observarla en zonas frescas, boscosas o montañosas del norte y de sistemas montañosos del interior que en ambientes mediterráneos muy secos y alterados.
Florece habitualmente desde el verano hasta comienzos del otoño, dependiendo de la altitud y del clima. Septiembre puede ser un buen momento para observar poblaciones aún floridas en determinados lugares.
Cómo distinguirla
- Planta herbácea perenne de porte erecto.
- Hojas inferiores generalmente mayores y con pecíolo.
- Hojas superiores más pequeñas y progresivamente más estrechas.
- Capítulos amarillos agrupados en una inflorescencia terminal.
- Presencia habitual en claros, bordes forestales y ambientes montañosos.
La identificación exige precaución porque el género Solidago incluye otras especies. En Europa también se encuentran especies norteamericanas introducidas, como Solidago canadensis y Solidago gigantea. No deben intercambiarse automáticamente: su composición, comportamiento ecológico y consideración legal pueden diferir.
Importancia ecológica
Su floración tardía ofrece polen y néctar cuando muchas otras especies han terminado de florecer. La revisión de Fursenco y colaboradores señala el posible valor de su polen para abejas que deben afrontar el invierno.
Esto no justifica recolectar indiscriminadamente sus sumidades floridas. Si retiramos todas las flores de una población pequeña, eliminamos alimento disponible para los insectos y reducimos su capacidad de producir semillas.
Historia y preparaciones tradicionales
La vara de oro europea posee una larga historia en la herbolaria. Se utilizaron principalmente sus partes aéreas floridas en infusiones, decocciones, extractos y mezclas herbales. Las tradiciones europeas la relacionaron especialmente con preparados para las vías urinarias y, en algunos lugares, con lavados o aplicaciones externas.
La Agencia Europea de Medicamentos dispone de una monografía y un informe de evaluación sobre Solidago virgaurea. El reconocimiento se refiere a un medicamento tradicional a base de plantas destinado a aumentar la cantidad de orina como apoyo en molestias urinarias menores, acompañado de una ingesta suficiente de líquidos. Se sustenta en el uso tradicional prolongado y no equivale a una autorización cosmética ni a una demostración de eficacia sobre la piel.
Tampoco sería responsable convertir las cantidades históricas de una tisana en una recomendación doméstica universal. La administración oral presenta contraindicaciones y puede ser inadecuada cuando se aconseja restringir los líquidos o existen determinadas enfermedades y tratamientos. Este calendario no ofrece pautas medicinales.
Composición conocida
En sus partes aéreas se han identificado:
- Flavonoides derivados de quercetina y kaempferol.
- Ácidos fenólicos, como los ácidos cafeico y clorogénico.
- Saponinas triterpénicas.
- Glucósidos fenólicos, entre ellos leiocarposide y virgaureoside.
- Componentes volátiles.
- Polisacáridos y otros metabolitos.
Las proporciones dependen del origen, la época, la parte vegetal y el disolvente empleado. Por eso, «extracto de vara de oro» no describe una sustancia única.
Qué ha estudiado la ciencia
La revisión de Fursenco y colaboradores reunió datos fitoquímicos, etnobotánicos y farmacológicos. Encontró numerosos resultados antioxidantes, antimicrobianos y moduladores de procesos inflamatorios, pero gran parte procedía de ensayos químicos, celulares o animales.
Prêcheur y colaboradores estudiaron un extracto definido frente a biopelículas orales con Candida albicans. Observaron efectos sobre la adhesión y determinadas estructuras del hongo. El trabajo se desarrolló en un modelo de higiene oral y no permite afirmar que una infusión doméstica trate infecciones cutáneas.
En cosmética, un extracto caracterizado podría investigarse como ingrediente antioxidante o acondicionador. Actualmente faltan ensayos clínicos suficientes con productos tópicos terminados para atribuirle efectos rejuvenecedores, cicatrizantes o terapéuticos.
Seguridad y recolección
Como miembro de las Asteraceae, puede provocar reacciones en personas sensibilizadas a plantas de esta familia. No debe aplicarse una preparación casera sobre piel lesionada.
Antes de recolectar hay que comprobar:
- La identificación exacta de la especie.
- La normativa estatal, autonómica, municipal y del espacio concreto.
- Que no estemos en un área protegida.
- La abundancia y capacidad de regeneración de la población.
- La ausencia de contaminación, tratamientos agrícolas y tránsito de animales.
Para formular, la alternativa responsable es un extracto cosmético trazable y documentado.
Jabonera — Saponaria officinalis L.

La jabonera pertenece a la familia Caryophyllaceae. Es una herbácea perenne que puede formar grupos mediante sus estructuras subterráneas. Presenta tallos erguidos, hojas opuestas y flores generalmente rosadas o blanquecinas, reunidas en la parte superior.
Su nombre procede de su relación con el jabón: varias partes de la planta contienen saponinas que producen espuma al agitarse en agua.
Dónde podemos encontrarla
En la península ibérica aparece principalmente en lugares frescos o húmedos: márgenes de cursos de agua, cunetas húmedas, herbazales, setos, terrenos removidos y proximidades de antiguos cultivos o asentamientos. Puede comportarse como planta espontánea, naturalizada o escapada de cultivo.
Suele florecer entre el verano y comienzos del otoño. Sus flores pueden intensificar su aroma al atardecer y atraer polinizadores, incluidas mariposas nocturnas.
Cómo reconocerla
- Tallos erguidos y frecuentemente ramificados en la parte superior.
- Hojas opuestas, enteras y con nervios bien visibles.
- Flores de cinco pétalos, blancas o rosadas.
- Cáliz tubular y alargado.
- Tendencia a formar manchas o colonias.
- Espuma al agitar determinadas partes en agua, aunque esta prueba no debe emplearse para dañar una población ni sustituye la identificación botánica.
Puede confundirse con otras cariofiláceas. No debe identificarse solo por el color de las flores o por un nombre popular.
La planta que acompañó al lavado
Antes de la disponibilidad generalizada de detergentes modernos, las plantas ricas en saponinas se emplearon para ayudar a lavar tejidos, lana y objetos delicados. De la jabonera se utilizaron raíces, rizomas y partes aéreas mediante maceraciones o decocciones acuosas.
El agua resultante podía generar espuma y ayudar a dispersar parte de la suciedad grasa. También se documentan usos para la higiene de las manos y el lavado de textiles delicados. Estos usos variaron según el lugar y la época: no existió una única «receta histórica de jabonera».
Una preparación destinada a un tejido no puede trasladarse sin más a la piel o al cabello. La tolerancia cutánea, la contaminación microbiana, la concentración, el pH y el tiempo de contacto requieren criterios diferentes.
Qué son las saponinas
Las saponinas son moléculas anfifílicas: poseen una región afín al agua y otra afín a las grasas. Esta estructura les permite reducir la tensión superficial y formar espuma. La espuma es una propiedad física visible, pero no mide por sí sola el poder limpiador ni la suavidad.
En Saponaria officinalis predominan saponinas triterpénicas. Su cantidad y su perfil cambian entre las raíces y las partes aéreas, con la época de recolección y con el método de extracción.
Un estudio de Jurek y colaboradores caracterizó la espuma producida por extractos de jabonera y confirmó su comportamiento tensioactivo. Otro trabajo del mismo grupo comparó un extracto rico en saponinas con tensioactivos sintéticos mediante sistemas que imitaban componentes lipídicos y proteicos de la piel y cultivos celulares. Los resultados mostraron interacciones diferentes, pero no constituyen un ensayo clínico de un champú o limpiador artesanal.
Natural no significa automáticamente suave
Las saponinas pueden interactuar con membranas, proteínas y lípidos. Una preparación concentrada, utilizada con demasiada frecuencia o mal enjuagada puede irritar. Además, una decocción doméstica contiene agua y materia orgánica: ofrece condiciones adecuadas para el crecimiento microbiano si no se formula y conserva correctamente.
Una decocción de jabonera:
- No contiene una concentración estandarizada de saponinas.
- Puede variar entre cosechas y partes vegetales.
- No es estéril.
- Necesita una estrategia de conservación validada si se almacena.
- Puede irritar los ojos, las mucosas o la piel sensible.
- No debe ingerirse.
- No equivale a un tensioactivo cosmético evaluado.
Por estas razones, la jabonera forma parte de septiembre por su valor botánico, histórico y técnico, pero no de la receta cosmética del mes.
Recolección responsable
Arrancar las raíces destruye la planta y altera el suelo. Además, las poblaciones próximas a ríos y caminos pueden estar expuestas a aguas contaminadas, residuos, herbicidas o tránsito animal. Para actividades divulgativas resulta preferible observarla y fotografiarla. Si se necesitara una materia prima profesional, debería proceder de cultivo y contar con documentación adecuada.
Tres plantas y tres formas de relacionarnos con ellas
Granada
- Parte de interés: fruto y aceite de las semillas. En septiembre: maduración del fruto. Aplicación razonable: aceite emoliente y acondicionador. Límite principal: los estudios celulares no demuestran la eficacia clínica del cosmético terminado.
Vara de oro europea
- Parte de interés: sumidades floridas. En septiembre: floración tardía. Aplicación razonable: investigación de extractos antioxidantes y acondicionadores. Límite principal: predomina la evidencia preclínica y medicinal, no cosmética.
Jabonera
- Parte de interés: raíces y partes aéreas con saponinas. En septiembre: floración y memoria de los antiguos lavados. Aplicación razonable: interés histórico y tensioactivo. Límite principal: variabilidad, contaminación y posible irritación.
La receta relacionada con septiembre
Aceite corporal de granada para el cambio de estación
La receta vinculada a este mes utiliza aceite cosmético de semillas de granada, aceite de girasol alto oleico, jojoba y tocoferol. Es una formulación anhidra destinada a aportar emoliencia y reducir la sensación de tirantez después de la ducha.
No incorpora vara de oro ni jabonera. Añadir plantas solo para reunir las tres especies del calendario complicaría la fórmula sin aportar una ventaja demostrada. La selección de un único ingrediente botánico es, en este caso, la decisión más coherente.
Puedes consultar la receta completa del Aceite corporal de granada para el cambio de estación, con fórmula en gramos, elaboración, conservación y recomendaciones de uso seguro.
Observar no es lo mismo que recolectar; recolectar no es formular
El calendario botánico quiere enseñarnos a mirar. No todas las plantas observadas necesitan convertirse en un cosmético, una tisana o un remedio.
Podemos reconocer la jabonera y comprender el origen de su espuma sin arrancar sus raíces. Podemos valorar la floración tardía de la vara de oro y dejar sus capítulos disponibles para los insectos. Podemos contemplar un granado antiguo sin utilizar frutos de procedencia desconocida en una fórmula.
Cuando se plantea una recolección debemos conocer la normativa local y autonómica, el régimen de propiedad, la posible protección del espacio y el estado de la población. Nunca recogeremos en parques naturales u otros espacios protegidos sin autorización, ni junto a carreteras, cultivos tratados o zonas contaminadas.
En cosmética, una materia prima cultivada, identificada y trazable suele ser más segura y responsable que una planta silvestre de origen incierto.
Septiembre nos enseña a distinguir
El granado transforma una flor encendida en un fruto protegido por una piel firme. La vara de oro prolonga el amarillo del verano en lugares frescos y montañosos. La jabonera conserva en sus saponinas la memoria de antiguas formas de lavar.
Las tres nos recuerdan que la botánica aplicada no consiste en acumular propiedades. Consiste en distinguir especies, partes, preparaciones, contextos y niveles de evidencia.
En Esth Naturalmente seguiremos acercándonos a las plantas desde una mirada natural y ecológica, pero también crítica. La tradición merece ser conocida; la investigación, interpretada con cuidado; y la formulación, construida con coherencia y seguridad.
Para conversar
¿Has visto alguna vez un granado con sus frutos madurando, una vara de oro en flor o una jabonera cerca del agua? ¿Cuál de estas tres plantas te gustaría conocer en un monográfico propio?
Fuentes y lecturas
- Royal Botanic Gardens, Kew. Punica granatum L., Plants of the World Online.
- Benedí, C. Punica granatum, Flora Iberica, Real Jardín Botánico-CSIC.
- Zielińska, A. et al. “Cold-Pressed Pomegranate Seed Oil: Study of Punicic Acid Properties in Active Formulas”. Antioxidants, 2022.
- Costa, E. M. et al. “Evaluating Pomegranate Seed Oil for Potential Topical Applications: Safety, Anti-inflammatory Activity and Wound Healing in Skin Cell Models”. Inflammopharmacology, 2025.
- European Medicines Agency. Solidaginis virgaureae herba.
- Fursenco, C. et al. “Solidago virgaurea L.: A Review of Its Ethnomedicinal Uses, Phytochemistry, and Pharmacological Activities”. Biomolecules, 2020.
- Prêcheur, I. et al. “Solidago virgaurea L. Plant Extract Targeted Against Candida albicans to Reduce Oral Microbial Biomass”. Antibiotics, 2020.
- Flora-on. Saponaria officinalis: distribución y ecología.
- Jurek, I. et al. “Soapwort Extract versus Synthetic Surfactants—Effect on Skin-Mimetic Lipid and Protein Systems”. Molecules, 2021.
- Jurek, I. et al. “Characterization of Saponin Foam from Saponaria officinalis for Food Applications”. Food Hydrocolloids, 2018.



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