Receta: aceite facial de moringa y jojoba inspirado en el Antiguo Egipto

Aceite facial de moringa y jojoba en un frasco de vidrio ámbar, acompañado de semillas y aceites vegetales.

Entre los aceites egipcios y una fórmula contemporánea

Los aceites y ungüentos tuvieron una presencia importante en diferentes ámbitos de la vida del Antiguo Egipto. Los textos, los recipientes y algunos residuos conservados permiten estudiar las materias empleadas, aunque identificar con precisión el origen botánico de un aceite antiguo no siempre resulta posible.

El denominado «aceite de ben» constituye un buen ejemplo de las dificultades de identificación. Diferentes publicaciones lo relacionan con especies del género Moringa, pero las referencias modernas a su utilización desde el año 3000 a. C. deben tratarse con cautela cuando no van acompañadas del texto, objeto o análisis arqueológico concreto que sustenta esa fecha.

Por tanto, esta receta no se presenta como la reproducción de un cosmético faraónico. Es una fórmula contemporánea que toma como punto de partida la relación histórica atribuida a los aceites de moringa con Egipto, pero distingue esa inspiración de lo que realmente podemos demostrar.

Dos especies de moringa que no debemos confundir

Moringa peregrina crece de forma silvestre en zonas áridas situadas a ambos lados del mar Rojo, incluido el sur de la península del Sinaí. Sus semillas proporcionan un aceite que ha tenido diferentes usos tradicionales. Un estudio realizado en Egipto documentó la distribución actual de la especie y recogió usos conocidos por comunidades locales, entre ellos su incorporación a perfumes. Sin embargo, esta investigación moderna no permite reconstruir por sí sola cómo se utilizaba la planta durante el periodo faraónico. (Consultar el estudio sobre Moringa peregrina en Egipto).

La identificación de los aceites mencionados en los textos egipcios presenta dificultades lingüísticas y botánicas. Aunque diferentes publicaciones relacionan el llamado aceite de ben con especies del género Moringa, no siempre puede establecerse con certeza qué especie se utilizó, cuál era su procedencia ni qué finalidad tenía cada preparado.

Además, el aceite disponible actualmente para formulación cosmética suele proceder de Moringa oleifera, una especie distinta de Moringa peregrina. Pertenecen al mismo género, pero no son intercambiables desde el punto de vista histórico. Por tanto, el empleo de Moringa oleifera en nuestra fórmula constituye una elección cosmética contemporánea y no la reproducción de un ingrediente egipcio identificado de manera inequívoca.

En nuestra fórmula, el aceite de moringa actúa como emoliente: aporta lubricidad y ayuda a reducir temporalmente la sensación de sequedad. Una crema experimental con aceite de Moringa oleifera mejoró la hidratación cutánea en las condiciones del estudio, pero ese resultado no puede trasladarse directamente a cualquier aceite ni interpretarse como un efecto rejuvenecedor. (Consultar el estudio).

La jojoba es una incorporación moderna. Aunque habitualmente se denomina aceite, técnicamente es una cera líquida compuesta principalmente por ésteres de cadena larga. En esta fórmula funciona como base emoliente y proporciona una extensión más ligera que la que ofrecería el aceite de moringa utilizado solo. Presenta una elevada estabilidad frente a la oxidación, pero su presencia no garantiza por sí sola la estabilidad ni la duración de la mezcla terminada: también influyen la calidad y el estado inicial de los ingredientes, el envase, la exposición al aire, la luz y la temperatura. No la presentamos como un ingrediente acreditado en los preparados cosméticos del Antiguo Egipto. (Consultar la revisión sobre el aceite de jojoba).

Si quieres conocer el contexto general de los pigmentos, recipientes, ungüentos y perfumes egipcios, puedes leer Cosmética y cuidado corporal en el Antiguo Egipto.

Aceite facial de moringa y jojoba

Frasco abierto de aceite facial de moringa y jojoba con cuentagotas, semillas y un recipiente de aceite vegetal.
Recreación visual generada con IA. Las semillas representan las materias primas vegetales de la fórmula actual; la imagen no reproduce un cosmético arqueológico.

Fórmula anhidra para personas adultas, destinada principalmente a piel facial seca o con sensación de tirantez. Prepararemos un lote pequeño de 20 gramos.

Ingrediente de calidad cosméticaGramosPorcentajeFunción
Aceite de jojoba — Simmondsia Chinensis Seed Oil13,9 g69,5 %Base emoliente de extensión ligera
Aceite de semillas de moringa — Moringa Oleifera Seed Oil6 g30 %Aporta emoliencia y reduce la sensación de sequedad
Tocoferol — Tocopherol0,1 g0,5 %Antioxidante de la fase oleosa
Total20 g100 %

El tocoferol ayuda a retrasar la oxidación de los aceites, pero no es un conservante antimicrobiano. Al no contener agua, esta fórmula no necesita el mismo sistema de conservación que una emulsión o una mascarilla acuosa, aunque sigue requiriendo una elaboración limpia y protección frente al calor, el aire y la humedad.

Elaboración

Antes de comenzar, lava con agua y jabón todos los utensilios, recipientes y superficies de trabajo que vayas a utilizar. Acláralos bien y deja que se sequen por completo. Después, aplica alcohol al 70 % sobre los utensilios, recipientes y superficies compatibles y deja que se evapore completamente antes de iniciar la elaboración. Mantén el alcohol alejado de llamas, placas calientes y otras fuentes de calor.

  1. Prepara una balanza de precisión, un recipiente pequeño, una espátula y un frasco cuentagotas de vidrio oscuro. Todo debe estar limpio y completamente seco.
  2. Pesa en el recipiente el aceite de jojoba y el aceite de moringa.
  3. Añade el tocoferol y mezcla lentamente hasta distribuirlo de manera uniforme. No es necesario calentar.
  4. Transfiere la mezcla al frasco, ciérralo y anota la fecha de elaboración.
  5. Anota el aspecto, el color y el olor iniciales de la mezcla. Obsérvala durante las primeras 48 horas a temperatura ambiente para detectar partículas inesperadas, sedimentos o cambios evidentes respecto al momento de la elaboración. Algunos aceites pueden enturbiarse o espesarse cuando desciende la temperatura; consulta las especificaciones de las materias primas antes de interpretar este comportamiento como un deterioro.

Esta observación doméstica solo permite detectar alteraciones evidentes al comienzo. No sustituye a una prueba de estabilidad, compatibilidad con el envase ni control de la oxidación durante toda la vida útil del producto.

Modo de uso

Por la noche, aplica inicialmente una o dos gotas sobre la piel limpia y ligeramente húmeda, evitando el contorno inmediato de los ojos. Extiende con suavidad sin frotar en exceso.

Comienza utilizándolo dos o tres noches por semana. Si la piel lo tolera y necesita mayor emoliencia, puede aumentarse gradualmente la frecuencia. No sustituye a un producto hidratante acuoso ni a la protección solar diurna.

Qué podemos esperar

  • Una aplicación sencilla y sin fragancia añadida.
  • Mayor suavidad y flexibilidad superficial mientras los aceites permanecen sobre la piel.
  • Reducción temporal de la sensación de tirantez propia de la piel seca.

No podemos afirmar que el aceite reafirme, regenere las células, elimine arrugas o rejuvenezca la piel. Tampoco existe una única respuesta para todos los tipos de piel: una fórmula agradable para una persona puede resultar demasiado grasa o favorecer imperfecciones en otra.

Advertencias

  • Utiliza únicamente materias primas de calidad cosmética y comprueba el nombre INCI y la fecha indicada por el proveedor.
  • Realiza primero una prueba en una zona pequeña. La ausencia de reacción inicial no descarta una sensibilización posterior.
  • Suspende el uso si aparece picor, enrojecimiento, inflamación o un aumento persistente de las imperfecciones.
  • No lo apliques sobre mucosas, contorno inmediato de los ojos, heridas, piel irritada o una afección dermatológica activa.
  • Evítalo si tienes alergia conocida a alguno de sus ingredientes.

Conservación

Conserva el aceite en un frasco cuentagotas de vidrio oscuro, bien cerrado y protegido de la luz, el calor y la humedad. Evita que la pipeta toque la piel o superficies húmedas y ciérrala inmediatamente después de cada uso. No añadas agua ni introduzcas utensilios mojados en el producto.

Al tratarse de una fórmula anhidra, el principal deterioro previsible es la oxidación de los aceites. El tocoferol ayuda a retrasarla, pero no impide indefinidamente la aparición de rancidez ni permite establecer por sí solo una fecha de caducidad.

La duración debe limitarse por la fecha de uso o el periodo después de la apertura más corto indicado por los proveedores de los tres ingredientes. Como orientación doméstica prudente, y siempre que ninguna materia prima establezca un plazo inferior, utiliza la preparación preferentemente durante los seis meses posteriores a su elaboración.

Con la pauta inicial de una o dos gotas, dos o tres noches por semana, el frasco de 20 gramos puede durar más de seis meses. Que todavía quede producto no justifica prolongar automáticamente su utilización. Anota la fecha de elaboración y desecha el sobrante una vez superado el plazo adoptado.

Descarta la mezcla antes si desarrolla olor rancio o desagradable, cambia notablemente de color o textura, aparecen partículas que no estaban inicialmente o se contamina con agua. Esta orientación doméstica no equivale a una caducidad validada mediante pruebas de estabilidad, compatibilidad con el envase y control de la oxidación.

Una inspiración histórica formulada en el presente

Esta receta no intenta reconstruir un preparado del Antiguo Egipto. Su vínculo histórico procede del estudio de los aceites vegetales utilizados en aquella cultura y de la asociación, todavía sujeta a dificultades de identificación, entre el aceite de ben y las especies del género Moringa. La especie comercial empleada, su proporción, la combinación con jojoba y la incorporación de tocoferol pertenecen enteramente a la formulación cosmética contemporánea.


Fuentes y referencias

Ezzo, M. I., Saleh, S. A., Glala, A. A., Abdalla, A. M. y Adam, S. M. (2017). «Surveying and preserving Moringa peregrina germplasm in Egypt». Acta Horticulturae, 1158, 79–84. Consultar el estudio.

Serpico, M. y White, R. (2000). «Oil, fat and wax». En P. T. Nicholson e I. Shaw (eds.), Ancient Egyptian Materials and Technology. Cambridge University Press. Esta obra estudia los aceites, grasas y ceras documentados en el Antiguo Egipto y las dificultades que plantea su identificación.

Athikomkulchai, S., Tunit, P., Tadtong, S., Jantrawut, P., Sommano, S. R. y Chittasupho, C. (2021). «Moringa oleifera Seed Oil Formulation Physical Stability and Chemical Constituents for Enhancing Skin Hydration and Antioxidant Activity». Cosmetics, 8(1), 2. Consultar el estudio.

Gad, H. A., Roberts, A., Hamzi, S. H., Gad, H. A., Touiss, I., Altyar, A. E., Kensara, O. A. y Ashour, M. L. (2021). «Jojoba Oil: An Updated Comprehensive Review on Chemistry, Pharmaceutical Uses, and Toxicity». Polymers, 13(11), 1711. Consultar la revisión.


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