Receta: cerato corporal de aceite de oliva y cera de abejas inspirado en el mundo romano

Tarro artesanal de cerato junto a aceite de oliva, cera de abejas y una rama de olivo sobre una mesa de piedra envejecida.

Aceite, cera y sustancias aromáticas formaron parte de numerosos preparados corporales y medicinales de la Antigüedad. Los textos conservados permiten conocer algunos ingredientes y procedimientos, aunque no siempre proporcionan fórmulas completas que puedan trasladarse directamente a la cosmética actual.

Esta receta parte de esa historia, pero no pretende reproducir un bálsamo romano concreto. Es una fórmula contemporánea, sencilla y sin agua, inspirada en dos materias que estuvieron presentes en el mundo mediterráneo antiguo: el aceite de oliva y la cera de abejas.

Aceites, ungüentos y cuidado corporal en Roma

En el mundo romano se utilizaban aceites y preparados aromáticos en contextos muy diferentes: aseo, masaje, perfumería, medicina, rituales y cuidado del cuerpo. Las categorías actuales de cosmético, medicamento y perfume no coincidían exactamente con las de la Antigüedad.

Plinio el Viejo reunió en su Historia natural numerosas descripciones de aceites, ceras, resinas y plantas. Sus textos constituyen una fuente importante para conocer las sustancias utilizadas y las propiedades que se les atribuían, pero no debemos interpretar todas esas afirmaciones como pruebas de eficacia según los criterios científicos actuales.

Tampoco basta con encontrar dos ingredientes mencionados en una obra antigua para reconstruir una receta completa. Las proporciones, el procedimiento, la calidad de las materias y la finalidad del preparado podían variar considerablemente.

Galeno y la tradición del cerato

Galeno de Pérgamo fue un médico griego del siglo II que desarrolló buena parte de su actividad dentro del Imperio romano. Su nombre quedó asociado históricamente a un preparado elaborado con cera y aceite, conocido posteriormente como Ceratum Galeni o cerato de Galeno.

Una revisión histórica publicada en 2023 rastrea esta tradición y señala que Oribasio, médico del siglo IV, mencionó una mezcla de cera y aceite de rosas basada en una preparación de Galeno. Las formulaciones transmitidas y modificadas durante los siglos posteriores no fueron siempre idénticas.

Con el tiempo, el cerato de Galeno también se relacionó con las llamadas cremas frías o cold creams, que incorporaban una fase acuosa. Sin embargo, la cera de abejas por sí sola no constituye un sistema emulsionante moderno eficaz. Una mezcla de agua, aceite y cera puede separarse y, además, necesita un sistema de conservación correctamente diseñado.

Por esa razón, no reproduciremos una supuesta crema antigua de agua, aceite y cera. Prepararemos un cerato anhidro: una mezcla de aceite y cera sin agua, técnicamente más sencilla y adecuada para un pequeño lote doméstico.

De la historia a una fórmula contemporánea

Esta fórmula utiliza únicamente aceite de oliva y cera de abejas.

La cera espesa el aceite y permite obtener una consistencia semisólida. Sobre la piel forma una película que puede reducir la pérdida de humedad y mejorar temporalmente la sensación de suavidad. No aporta agua y, por tanto, no debe describirse como una fuente de «hidratación profunda».

El aceite de oliva facilita la extensión y aporta emoliencia. No obstante, su uso cutáneo requiere matices. Algunos estudios han observado alteraciones de la barrera después de aplicaciones repetidas, mientras que otras investigaciones han encontrado mejoras en determinados parámetros de piel sana. Estas diferencias impiden recomendarlo como aceite universal para cualquier piel.

Por prudencia, destinaremos este cerato a personas adultas y a un uso ocasional en pequeñas zonas de piel corporal seca, sana e intacta. No está planteado como producto facial ni como tratamiento de dermatitis, heridas u otras afecciones cutáneas. Esta limitación resulta especialmente importante porque la fórmula contiene un porcentaje elevado de aceite de oliva y no disponemos de una prueba de uso prolongado de este cerato terminado.

Cuenco de cerámica con aceite de oliva y cera fundida junto a una espátula, cera de abejas y un tarro de vidrio.
Recreación visual generada con IA del proceso actual de elaboración del cerato. La fórmula es contemporánea y no reproduce una receta romana documentada.

Cerato corporal de aceite de oliva y cera de abejas

Fórmula para 30 gramos

FaseIngrediente de calidad cosméticaGramosPorcentajeFunción
AAceite de oliva — Olea Europaea Fruit Oil25,5 g85 %Aporta emoliencia y facilita la extensión
ACera de abejas — Cera Alba4,5 g15 %Proporciona consistencia y forma una película sobre la piel
Total30 g100 %

La dureza puede variar según la cera empleada y la temperatura ambiental. Conviene preparar primero este pequeño lote y esperar 24–48 horas antes de decidir si queremos modificar su consistencia.

Utensilios

Necesitarás:

  • Balanza con precisión mínima de 0,1 g.
  • Recipiente resistente al calor.
  • Cazo para el baño maría.
  • Espátula.
  • Termómetro.
  • Tarro limpio, seco y con tapa.

Elaboración

Antes de comenzar, lava con agua y jabón todos los utensilios, recipientes y superficies de trabajo que vayas a utilizar. Acláralos bien y deja que se sequen por completo. Después, aplica alcohol al 70 % sobre los utensilios, recipientes y superficies compatibles y deja que se evapore completamente antes de iniciar la elaboración. Mantén el alcohol alejado de llamas, placas calientes y otras fuentes de calor.

  1. Pesa el aceite de oliva y la cera de abejas en el mismo recipiente resistente al calor.
  2. Calienta suavemente al baño maría, evitando que entre agua en la mezcla.
  3. Mantén el recipiente al calor únicamente hasta que la cera se haya fundido. Como orientación, muchas ceras de abejas necesitan alcanzar aproximadamente 65–70 °C, aunque debes comprobar las especificaciones de tu proveedor.
  4. Retira el recipiente del baño maría y mezcla lentamente hasta que el contenido sea completamente uniforme.
  5. Vierte inmediatamente en el tarro limpio y seco.
  6. Déjalo enfriar sin moverlo. Coloca la tapa cuando haya alcanzado la temperatura ambiente.
  7. Espera entre 24 y 48 horas antes de valorar la consistencia definitiva.

Control del resultado

El cerato debe presentar:

  • Superficie uniforme.
  • Ausencia de aceite separado o exudado en la superficie.
  • Ausencia de partículas de cera sin fundir.
  • Olor característico del aceite, sin notas rancias.
  • Textura semisólida que pueda tomarse con una espátula limpia.

La consistencia se volverá más firme en ambientes fríos y más blanda cuando aumente la temperatura.

Modo de uso

Toma una cantidad pequeña con una espátula limpia y seca. Aplica sobre manos, codos, talones u otras zonas corporales secas e intactas y masajea suavemente.

Empieza con poca cantidad: es una fórmula grasa y oclusiva, por lo que no necesita aplicarse en exceso.

Utilízalo de manera ocasional y en pequeñas zonas de piel corporal sana. No se recomienda su aplicación diaria y continuada sobre superficies extensas, piel sensible o piel con tendencia atópica. Si necesitas tratar sequedad persistente o utilizar un emoliente con mucha frecuencia, consulta con un profesional sanitario.

Qué aporta cada ingrediente

Aceite de oliva

Actúa como emoliente y facilita la extensión del cerato. Su composición depende de la variedad, el origen y el estado de conservación del aceite.

Su presencia en esta receta establece una conexión material con el mundo mediterráneo antiguo, pero no significa que reproduzcamos una fórmula romana concreta. Tampoco permite afirmar que sea adecuado para todas las pieles.

Cera de abejas

Aporta estructura, aumenta la consistencia y deja una película protectora sobre la superficie cutánea. No es un conservante antimicrobiano ni sustituye a un sistema emulsionante cuando una fórmula contiene agua.

Es una materia de origen animal y, por tanto, la receta no es vegana.

Si quieres conocer mejor su historia, composición, funciones y precauciones, puedes leer ¿Desde cuándo se utiliza la cera de abejas? Historia y tradición en cosmética y otros usos.

Conservación

Es una fórmula anhidra: no contiene agua, miel, infusiones ni ingredientes acuosos. Esto reduce el riesgo microbiológico, pero no evita la oxidación del aceite ni la contaminación durante el uso.

Conserva el tarro:

  • Bien cerrado.
  • Protegido de la luz.
  • Alejado del calor y la humedad.
  • Sin contacto con agua.
  • Utilizando siempre una espátula limpia y seca.

Como orientación doméstica prudente, prepara una cantidad que puedas consumir en aproximadamente tres meses, sin superar la fecha de duración indicada para las materias primas. Esta pauta no constituye una caducidad validada mediante pruebas de estabilidad.

Desecha el producto si desarrolla olor rancio, cambia notablemente de color o textura, aparecen partículas extrañas o entra agua en el recipiente.

Al tratarse de una fórmula sin agua, el pH no se mide directamente.

Advertencias

  • Para personas adultas y pequeñas zonas de piel corporal sana e intacta.
  • No aplicar sobre heridas, quemaduras, mucosas, contorno de ojos o piel con dermatitis activa.
  • No utilizar si existe alergia conocida a la cera de abejas o al aceite de oliva.
  • Si tienes alergia diagnosticada al propóleo o te han indicado evitar los productos apícolas, consulta antes de utilizarla. La cera de abejas puede conservar componentes residuales relacionados con su origen y procesamiento. La presencia y relevancia de posibles trazas de propóleo no son iguales en todas las ceras y no implican necesariamente que vaya a producirse una reacción.
  • Realiza primero una prueba en una zona pequeña. La prueba puede revelar una reacción inmediata, pero no garantiza que nunca vaya a producirse sensibilización.
  • Suspende el uso si aparece picor, ardor, inflamación, enrojecimiento o descamación persistente.
  • No utilizar como protector solar: esta fórmula no tiene un factor de protección solar determinado ni validado.
  • No emplear para tratar heridas, infecciones o enfermedades dermatológicas.
  • Si la piel presenta una afección persistente, consulta con un profesional sanitario.

¿Puede sustituirse la cera de abejas por una cera vegetal?

No directamente en la misma cantidad. Las ceras de candelilla, carnauba, arroz y girasol presentan diferentes puntos de fusión y capacidades estructurantes. Sustituir una cera por otra exige reformular los porcentajes y volver a comprobar la textura y la estabilidad.

Inspirarse no significa reproducir

La historia del cuidado corporal romano resulta mucho más interesante cuando distinguimos lo que está documentado de lo que hemos adaptado.

Sabemos que aceites, ceras y preparados aromáticos formaron parte de la vida material y médica de la Antigüedad. También conocemos una tradición farmacéutica que vinculó el nombre de Galeno con determinados ceratos.

Lo que no podemos afirmar es que esta proporción de 85 % de aceite y 15 % de cera corresponda a una receta romana conservada.

Este cerato es una elaboración contemporánea inspirada en materias y procedimientos históricos. Su sencillez nos permite observar cómo una cera transforma un aceite líquido en un preparado semisólido, al tiempo que mantenemos claramente separadas la evidencia histórica y la formulación cosmética actual.


Si quieres seguir descubriendo las materias primas utilizadas en estas elaboraciones, puedes consultar nuestro artículo sobre la historia, composición y usos cosméticos de la cera de abejas o visitar la sección de Ingredientes de cosmética natural:

-> Historia, composición y usos cosméticos de la cera de abejas
https://esthnaturalmente.com/2025/01/31/cera-abejas-historia-usos-cosmetica-natural/

-> Ingredientes de cosmética natural
https://esthnaturalmente.com/category/cosmetica-natural/ingredientes/


Fuentes y lecturas

  • Lipsker, D., Nwabudike, L. C., Parish, L. C. y Hoenig, L. J. (2023). «Ceratum Galeni: An old eponym honoring Galen and his cold cream». Clinics in Dermatology, 41(6). Consultar la revisión histórica.
  • Plinio el Viejo. Historia natural. Loeb Classical Library. Consultar la obra.
  • Danby, S. G. et al. (2013). «Effect of olive and sunflower seed oil on the adult skin barrier: implications for neonatal skin care». Pediatric Dermatology, 30(1), 42–50. Consultar en PubMed.
  • Lin, T. K., Zhong, L. y Santiago, J. L. (2018). «Anti-Inflammatory and Skin Barrier Repair Effects of Topical Application of Some Plant Oils». International Journal of Molecular Sciences, 19(1), 70. Consultar la revisión.
  • Rubio-Santoyo, A. et al. (2025). «Effects of Extra Virgin Olive Oil and Petrolatum on Skin Barrier Function and Microtopography». Journal of Clinical Medicine, 14(13), 4675. Consultar el estudio.
  • Nyman, G. S. A. et al. (2019). «Contact allergy to beeswax and propolis among patients with cheilitis or facial dermatitis». Contact Dermatitis. Consultar en PubMed.
  • De Groot, A. C., Ipenburg, N. A. y Rustemeyer, T. (2026). «Propolis and Beeswax in Cosmetics: A Market Survey and Literature Review on Their Relationship and Role in Allergic Contact Dermatitis». Contact Dermatitis, 94(5), 494–503. Consultar la revisión.

#RecetasConHistoria