Día Mundial de la Protección de la Naturaleza: cuidar también lo que no vemos

Árbol de gran porte junto a un suelo cubierto de hojas, piedras y pequeñas plantas, iluminado por el sol.

Hay una naturaleza que reconocemos enseguida: un bosque, una montaña, un árbol centenario. Y otra que suele pasar inadvertida: las pequeñas plantas de un camino, los insectos que visitan sus flores, las hojas que se descomponen y la vida que trabaja bajo nuestros pies.

El 18 de octubre, Día Mundial de la Protección de la Naturaleza, nos invita a detenernos en todas ellas. La fecha está recogida por organismos públicos como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México. Desde Esth. Naturalmente queremos aprovecharla para hablar de esa vida cercana que también merece espacio y protección.

La naturaleza empieza mucho más cerca de lo que pensamos

No hace falta viajar a un lugar remoto para encontrarla. También aparece en un seto, en un solar con vegetación espontánea, en la ribera de un río o en los árboles de nuestro barrio.

Aprender a observar esos lugares cambia nuestra relación con ellos. Dejamos de ver una superficie verde sin más y empezamos a distinguir plantas, ciclos y relaciones.

Una flor puede ser alimento. Una planta seca puede conservar semillas. Un rincón que parece desordenado puede formar parte de un hábitat.

Esto no significa que cualquier vegetación deba conservarse sin criterio: la seguridad, las especies invasoras y las características de cada espacio requieren una gestión adecuada. Significa preguntarnos qué estamos eliminando antes de llamar «limpieza» a cualquier retirada de vida vegetal.

Bajo nuestros pies también hay un mundo vivo

Primer plano de hojas secas, bellotas y pequeñas plantas junto a una rama cubierta de líquenes.
Bajo la hojarasca y entre las pequeñas plantas continúa la vida.

El suelo alberga bacterias, hongos, pequeños invertebrados y otros organismos que intervienen en el reciclaje de nutrientes, la transformación de la materia orgánica y la estructura del propio suelo. También influyen en su capacidad para almacenar agua. La FAO destaca que esta biodiversidad resulta fundamental para el funcionamiento de los ecosistemas.

Por eso, proteger la naturaleza exige prestar atención a lo que pisamos y a cómo tratamos el terreno.

En un espacio natural, respetar los senderos y evitar remover la hojarasca o llevarnos materiales como recuerdo son formas sencillas de reducir nuestra intervención.

Lo que parece inerte o insignificante puede estar participando en procesos que sostienen todo lo demás.

Los polinizadores necesitan algo más que flores bonitas

La conservación de los polinizadores requiere proteger sus hábitats, sus recursos alimentarios y las condiciones que permiten su supervivencia. El Convenio sobre la Diversidad Biológica señala la importancia de abordar la pérdida y fragmentación de hábitats y otras presiones que afectan a estos animales.

Desde esa perspectiva, llenar un rincón de flores puede ser una buena iniciativa, pero conviene hacerlo con conocimiento: elegir plantas adecuadas al lugar y considerar también su mantenimiento.

La pregunta útil es: ¿este espacio ofrece condiciones para que la vida pueda mantenerse?

Amar las plantas también implica revisar cómo las utilizamos

En una revista dedicada a la botánica aplicada y a la cosmética natural, esta reflexión nos toca de cerca.

Nos interesan los aceites vegetales, los extractos y las plantas aromáticas. Precisamente por eso, debemos preguntarnos de dónde vienen y cómo se obtienen.

El origen vegetal de un ingrediente, por sí solo, no permite concluir que sea sostenible. Como criterio editorial, debemos mirar también el cultivo o la recolección, el procesamiento, el transporte y el aprovechamiento de la materia prima.

Para las especies silvestres, el Marco Mundial de Biodiversidad establece un objetivo claro: que su utilización, recolección y comercio sean sostenibles, seguros y legales, evitando la sobreexplotación y reduciendo los impactos sobre otras especies y los ecosistemas.

En nuestra práctica cotidiana podemos trasladar esa idea a decisiones concretas: comprar cantidades que vayamos a utilizar, pedir información sobre la procedencia y evitar recolectar plantas cuando desconocemos su identidad, su situación o las condiciones del lugar.

La cosmética natural que quiero defender en Esth. Naturalmente incluye esa responsabilidad hacia las plantas y sus entornos.

La responsabilidad también es pública y empresarial

Las decisiones personales cuentan, pero necesitamos acompañarlas de exigencias colectivas: conservación de hábitats, planificación del territorio, prevención de la contaminación y recursos para la gestión ambiental.

También necesitamos empresas que expliquen sus impactos y actúen sobre ellos. La meta 15 del Marco Mundial de Biodiversidad aborda precisamente la evaluación y divulgación de los riesgos, dependencias e impactos empresariales sobre la biodiversidad.

Como ciudadanas podemos pedir información, participar en iniciativas locales y reclamar decisiones coherentes con la protección de la naturaleza.

Una propuesta para hoy: conocer antes de intervenir

Te propongo un paseo breve por un lugar cercano.

Detente ante una planta que normalmente no mirarías. Observa sus hojas, si tiene flores o frutos y qué ocurre a su alrededor. Puedes fotografiarla, tomar notas e intentar identificarla después, sin arrancarla.

Ese pequeño ejercicio no resuelve los problemas ambientales, pero puede ayudarnos a prestar atención y a formular mejores preguntas.

Desde Esth. Naturalmente quiero seguir cultivando esa mirada: curiosa, crítica y respetuosa con la vida.

Proteger la naturaleza también es cuidar lo que todavía no hemos aprendido a reconocer.

Esta fecha forma parte del Calendario Consciente 2026 de Esth. Naturalmente, donde reunimos jornadas dedicadas a la naturaleza, la salud, la ciencia y el cuidado responsable del planeta.

¿Qué planta o pequeño rincón de tu entorno has empezado a mirar de otra manera? Te leo en los comentarios.

Si quieres seguir descubriendo la botánica que nos rodea y sus usos responsables, puedes suscribirte a Esth. Naturalmente.


Fuentes y lecturas