La cosmética natural también tiene su calendario. Marzo marca el despertar del jardín: aparecen los primeros brotes verdes y las flores que anuncian la primavera.
Este primer recorrido de El Calendario Botánico de Esth. reúne cuatro plantas: caléndula, ortiga, malva y romero. Cada una posee una composición y unas formas de uso diferentes, por lo que observar la estación no sustituye la identificación botánica, la elección del extracto adecuado ni una formulación segura.

Cuatro plantas, cuatro formas de observar marzo
Caléndula
Nombre científico: Calendula officinalis L.
Parte de interés: capítulos florales.
Interés cosmético razonable: sus flores contienen carotenoides, flavonoides y triterpenos, según el extracto. Puede incorporarse como ingrediente emoliente y acondicionador en fórmulas destinadas a piel seca o con sensación de tirantez.
Ortiga
Nombre científico: Urtica dioica L.
Parte de interés: hojas y partes aéreas.
Interés cosmético razonable: sus extractos se estudian como ingredientes acondicionadores en productos para la piel y el cabello. Su composición depende de la materia prima y del método de extracción.
Malva
Nombre científico: Malva sylvestris L.
Parte de interés: hojas y flores.
Interés cosmético razonable: sus mucílagos, flavonoides y compuestos fenólicos justifican su interés en extractos destinados a proporcionar acondicionamiento y sensación de suavidad a la piel.
Romero
Nombre científico: Salvia rosmarinus Spenn. —sinónimo tradicional: Rosmarinus officinalis L.—.
Parte de interés: hojas y sumidades floridas.
Interés cosmético razonable: sus distintas preparaciones se emplean por su aroma y como ingredientes acondicionadores en productos capilares y corporales. No todas las formas de romero son equivalentes.
Estas fichas no atribuyen propiedades terapéuticas. Resumen posibles usos de materias primas definidas dentro de fórmulas cosméticas correctamente conservadas y evaluadas.
Cosmética natural con caléndula
La caléndula posee una larga historia de uso tradicional en preparados para el cuidado de la piel. Sus componentes han mostrado actividades biológicas en estudios experimentales, pero su presencia no demuestra por sí sola que un cosmético regenere, cicatrice o repare clínicamente la piel.
En cosmética natural puede emplearse como oleato: un aceite vegetal macerado con flores secas que extrae parte de sus componentes liposolubles. El resultado depende de la materia prima, el aceite, el tiempo y el proceso, y no equivale a otros tipos de extracto.
Seguridad antes de formular
La caléndula puede provocar reacciones en personas sensibles a las Asteraceae. La ortiga fresca posee pelos urticantes y no debe manipularse ni aplicarse sobre la piel sin las precauciones adecuadas. Una infusión casera de malva no es estéril ni equivale a un activo cosmético estandarizado.
El aceite esencial de romero exige una dosificación y una evaluación de seguridad específicas y nunca debe aplicarse puro. Ninguna de estas preparaciones debe utilizarse sobre heridas ni sustituir un tratamiento dermatológico.
La receta botánica de marzo
Se trata de una preparación anhidra y emoliente pensada para suavizar manos y zonas corporales resecas. Debe elaborarse y utilizarse siguiendo las cantidades, el proceso, la conservación y las precauciones indicadas en su artículo.
Cosmética natural en sintonía con marzo
La composición de una planta puede variar con la especie, la parte utilizada, el suelo, el clima y el momento de desarrollo. Seguir el calendario botánico nos ayuda a observar esos ciclos y a elegir materias primas correctamente identificadas, aunque la estacionalidad por sí sola no garantiza una mayor eficacia cosmética.
Marzo nos invita a volver a una cosmética consciente, sencilla y conectada con la naturaleza, sin olvidar que «natural» no significa automáticamente seguro.
La naturaleza cambia. Nuestro ritual también.
Para conversar
¿Cuál de estas cuatro plantas conocías mejor: caléndula, ortiga, malva o romero?
¿Has utilizado alguna de ellas en una fórmula cosmética?



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