Los aceites macerados son una de las preparaciones más tradicionales en cosmética natural. Permiten extraer las propiedades de las plantas medicinales de forma sencilla, respetando su naturaleza.
La combinación de Caléndula y Malva da lugar a un aceite suave, ideal para pieles sensibles. La caléndula aporta efecto calmante y regenerador, mientras que la malva contribuye a hidratar y suavizar.
Un básico imprescindible para cuidar la piel de forma natural.
🌿 Beneficios
🌼 Caléndula
antiinflamatoria, analgésica, cicatrizante, antiséptica, antifúngica y regeneradora de la piel
🌸 Malva
hidratante, suavizante, muy rica en mucílagos, calmante, antiinflamatoria, antioxidante
👉 Ambas plantas, son ideales juntas por sus acciones calmantes, antiinflamatorias y cicatrizantes para:
- piel seca
- piel sensible
- irritaciones leves
- cuidado diario

🌱 Ingredientes
- 2 cucharadas de flores secas de caléndula
- 1 cucharada de flores secas de malva
- 100 ml de aceite vegetal (almendra, oliva suave o girasol alto oleico)
🌿 Elaboración
Lava con agua y jabón natural todos los utensilios que vayas a utilizar incluyendo la mesa de trabajo, una vez secos, pulveriza con alcohol de 70º y deja que se evapore.
1️⃣ Coloca las plantas en un frasco limpio y seco
2️⃣ Añade el aceite hasta cubrir completamente
3️⃣ Cierra el frasco
4️⃣ Deja macerar durante 4 semanas en un lugar oscuro
5️⃣ Agita suavemente todos los días
6️⃣ Filtra el aceite
🌿 Cómo utilizar este aceite natural para la piel
- aplicar sobre la piel limpia
- ideal como aceite corporal
- perfecto para zonas secas o sensibles
👉 También puede usarse:
- después de la ducha
- como base para masajes
🌿 Conservación
- guardar en frasco oscuro alejado de la luz
- mantener en lugar fresco y seco
⏳ duración aproximada: 6 meses
⚠️ Advertencias
- usar siempre plantas secas (evita contaminación)
- realizar prueba de sensibilidad
- evitar contacto con ojos
🌿 Cosmética natural en sintonía con la naturaleza
El tiempo es parte de la formulación.
Los macerados nos enseñan que no todo se obtiene al instante, y que la naturaleza tiene su propio ritmo.
La naturaleza cambia.
Tu piel también.


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