Jabón de Marsella: historia, composición y usos responsables

Pastilla artesanal de jabón junto a aceite de oliva y un lavadero, con el puerto de Marsella desenfocado al fondo.

Todo comenzó con una pastilla de jabón que me regalaron. Se trataba de un jabón de Marsella elaborado por Savonnerie du Midi, una de las fábricas históricas que todavía conserva la fabricación en caldero en la ciudad francesa.

El regalo despertó mi curiosidad. ¿Qué significa realmente que un jabón sea «de Marsella»? ¿Contiene siempre aceite de oliva? ¿Qué representa la inscripción «72 %»? ¿Podemos emplearlo indistintamente sobre la piel, el cabello, la ropa y todas las superficies domésticas?

Su historia resulta fascinante, pero también está rodeada de afirmaciones comerciales que conviene examinar con cuidado.

Envase de jabón de Marsella La Corvette con la indicación 72 % de aceites vegetales y los distintivos ECOCERT y COSMOS NATURAL.
Jabón de Marsella La Corvette elaborado por Savonnerie du Midi. El envase indica un 72 % de aceites vegetales y muestra la certificación de ECOCERT Greenlife conforme al estándar COSMOS NATURAL.

Savonnerie du Midi: una fábrica fundada en 1894

Savonnerie du Midi fue fundada en Marsella en 1894. Según la historia publicada por la propia empresa, comenzó comercializando cuatro marcas: La Corvette, L’Aigle Blanc y La Branche d’Olivier, destinadas principalmente al jabón doméstico, y Aubépine, asociada a las pastillas perfumadas.

Después de la Segunda Guerra Mundial, las instalaciones se trasladaron al emplazamiento actual del barrio de Aygalades, en el distrito 15 de Marsella. Allí se construyeron cinco calderos que permitieron mantener el procedimiento tradicional adaptándolo a los medios técnicos de la época.

La marca La Corvette se reconoce por su embarcación de vela y continúa vinculada a esta fábrica. Savonnerie du Midi recibió en 2020 el distintivo francés Entreprise du Patrimoine Vivant, un reconocimiento estatal destinado a empresas con conocimientos artesanales o industriales singulares.

Estos datos ayudan a conocer la trayectoria de la fábrica que elaboró el jabón fotografiado en este artículo. Sin embargo, la historia general del jabón de Marsella comenzó mucho antes.

De la tradición mediterránea a la industria marsellesa

Las comunidades mediterráneas conocían desde la Antigüedad diferentes mezclas destinadas al lavado. La consolidación de una industria jabonera en Marsella fue posible gracias a la disponibilidad de aceites, sales y sustancias alcalinas, así como a la actividad comercial de su puerto.

Las primeras jabonerías de la región aparecen documentadas durante la Edad Media y la producción adquirió una importancia creciente durante los siglos posteriores.

En 1688 se promulgó una disposición que reguló la fabricación de jabón en la región marsellesa y exigió el empleo de aceite de oliva. Su finalidad era controlar la calidad y evitar la utilización de determinadas grasas consideradas inadecuadas.

Sin embargo, la composición no permaneció invariable. La escasez de aceite local, la expansión del comercio y el crecimiento de la producción favorecieron la incorporación de aceites procedentes de otras regiones. Durante el siglo XIX se generalizó el empleo de aceites de semillas y de aceites tropicales.

Por tanto, no existe una fórmula única que haya permanecido intacta desde el siglo XVII hasta nuestros días. El jabón de Marsella es también la historia de una industria que fue adaptando sus materias primas y sus procedimientos.

Recreación de una antigua jabonería con caldero de cobre, moldes de madera y bloques de jabón recién cortados.
Recreación visual de una jabonería tradicional inspirada en la industria marsellesa del siglo XIX. No representa una fábrica ni un procedimiento histórico concreto.

¿Qué significa realmente la inscripción «72 %»?

Una de las confusiones más frecuentes consiste en interpretar «72 % de aceite» como «72 % de aceite de oliva».

La indicación se refiere a un contenido mínimo de materias grasas procedentes de aceites vegetales en el jabón terminado, no necesariamente a aceite de oliva puro. El resto corresponde principalmente a agua y a las materias minerales relacionadas con el procedimiento de fabricación.

El porcentaje se consolidó a comienzos del siglo XX como una forma de limitar el exceso de agua y establecer un criterio de calidad comercial.

Un jabón puede contener aceite de oliva, coco, copra, palma u otras combinaciones de aceites vegetales. Para conocer su composición real debemos leer la etiqueta y no deducirla únicamente de su color, forma o inscripción.

El nombre no garantiza por sí solo la autenticidad

Actualmente, la denominación «jabón de Marsella» no cuenta con una indicación geográfica oficialmente aprobada que proteja una única composición, zona o procedimiento.

La base pública del Institut National de la Propriété Industrielle francés recoge distintas solicitudes de reconocimiento, pero las correspondientes al jabón de Marsella figuran como rechazadas.

Esto significa que podemos encontrar productos muy diferentes bajo el mismo nombre: jabones fabricados en Marsella mediante el procedimiento tradicional, productos terminados en la región a partir de bases elaboradas en otros lugares y jabones fabricados completamente fuera de Francia.

Las asociaciones de fabricantes han creado sus propias cartas de calidad, pero adherirse a una de ellas no equivale a disponer de una indicación geográfica protegida.

Cómo reconocer y elegir un jabón

No existe un único detalle visual que garantice su autenticidad. Para valorar un producto conviene comprobar conjuntamente:

  • El nombre y la dirección del fabricante.
  • El lugar en el que se ha realizado la saponificación.
  • La composición completa.
  • Los aceites empleados.
  • La presencia o ausencia de perfume, colorantes y conservantes.
  • El uso indicado por el fabricante.
  • Los sellos y certificaciones aplicables al producto concreto.
  • La información sobre el procedimiento de fabricación.

El color tampoco constituye una prueba definitiva. Los tonos verdes o pardos suelen asociarse a jabones que contienen aceite de oliva, mientras que los blancos o crema pueden elaborarse con otros aceites. Sin embargo, el aspecto depende también de las materias primas, el refinado, el secado y el envejecimiento.

La sosa y la saponificación

Para elaborar un jabón sólido es necesario hacer reaccionar materias grasas con un álcali, habitualmente hidróxido de sodio.

Durante la saponificación, los triglicéridos de los aceites reaccionan y dan lugar principalmente a sales sódicas de ácidos grasos —el jabón— y glicerina. En el procedimiento marsellés tradicional, las fases posteriores de cocción, lavado y separación modifican la composición final y pueden retirar una parte importante de la glicerina y otras sustancias solubles.

Por tanto, no es correcto afirmar que el jabón se fabrica «sin productos químicos». Los aceites, el agua, la sal, el hidróxido de sodio y el propio jabón son sustancias químicas. La cuestión importante es conocer su composición, pureza, función y modo de empleo.

Un jabón correctamente fabricado no debería contener una cantidad peligrosa de álcali libre, pero continuará siendo un producto alcalino.

¿Puede utilizarse sobre la piel?

Depende del producto y de la piel.

Un jabón comercializado como cosmético puede emplearse para la higiene de manos o cuerpo siguiendo las indicaciones del fabricante. Algunas personas toleran correctamente los jabones tradicionales, especialmente cuando el contacto es breve y el aclarado completo.

Sin embargo, los jabones verdaderos suelen presentar un pH alcalino. Su acción limpiadora puede retirar parte de los lípidos superficiales y aumentar temporalmente el pH de la piel. El efecto depende de la fórmula, la frecuencia de uso, la temperatura del agua, la duración del contacto y el estado previo de la barrera cutánea.

Por ello, no podemos afirmar que sea hipoalergénico, que no reseque ni que resulte adecuado para todas las pieles.

Las personas con piel muy seca, dermatitis, rosácea, eccema o una barrera cutánea alterada suelen necesitar productos de limpieza específicamente formulados y probados para su situación. En estos casos, un limpiador syndet suave puede resultar más apropiado que un jabón alcalino.

Rostro, afeitado y cabello

No recomendaría presentar cualquier jabón de Marsella como limpiador facial diario. La piel del rostro puede reaccionar con tirantez, sequedad o irritación, especialmente cuando ya es sensible.

Tampoco todos estos jabones producen una espuma con las propiedades necesarias para un afeitado cómodo. Que un jabón haga espuma no garantiza que proporcione suficiente deslizamiento ni que reduzca la irritación.

Su empleo como champú plantea otras dificultades. El jabón puede interactuar con los minerales del agua y formar depósitos insolubles que dejan el cabello áspero, opaco o difícil de peinar. Esto no es un proceso de «adaptación» del cabello ni una consecuencia de haber abandonado las siliconas.

Si un fabricante comercializa un producto específico para cuerpo, cabello o afeitado, debemos valorar la formulación y las instrucciones de ese producto concreto, no extender esas funciones a cualquier cubo de jabón de Marsella.

Etiqueta posterior del jabón de Marsella La Corvette con su composición e indicaciones de fabricación.
Etiqueta del producto consultado, en la que pueden comprobarse su composición, procedencia y certificación. La información corresponde a esta pastilla concreta y no a todos los jabones comercializados como jabón de Marsella.

Usos responsables en la limpieza del hogar

El ámbito doméstico es uno de sus usos más interesantes.

Tratamiento de manchas textiles

Puede emplearse para pretratar algunas manchas:

  1. Comprueba primero la etiqueta de la prenda.
  2. Humedece ligeramente la zona.
  3. Frota una pequeña cantidad de jabón.
  4. Deja actuar durante unos minutos sin permitir que se seque completamente.
  5. Aclara o lava la prenda siguiendo las instrucciones del tejido.

Conviene probar antes en una zona poco visible. No todos los colores, acabados ni tejidos delicados responden de la misma manera.

Lavado manual

Las virutas pueden utilizarse para lavar determinadas prendas a mano. La cantidad dependerá de la dureza del agua, el tejido y el grado de suciedad. Utilizar más jabón no garantiza una limpieza mejor y puede dejar residuos.

La lana, la seda y otros materiales delicados necesitan productos y condiciones de lavado apropiados.

Limpieza de superficies

Una disolución muy diluida puede ayudar a retirar suciedad grasa de algunas superficies lavables. Después debe aclararse cuando sea necesario para evitar películas o marcas.

Antes de aplicarla sobre madera, piedra natural, superficies enceradas, materiales porosos o acabados especiales, consulta las recomendaciones del fabricante y prueba en una zona discreta.

No lo describiremos como limpiacristales universal, porque puede dejar residuos y velos.

Limpiar no es desinfectar

El jabón facilita el desprendimiento de grasa y suciedad para que puedan retirarse con agua y acción mecánica. Esa función limpiadora no convierte automáticamente el producto en desinfectante.

Para afirmar que un producto desinfecta debe disponer de una formulación, ensayos, indicaciones y autorización compatibles con la normativa aplicable a los productos biocidas.

El jabón de Marsella puede formar parte de una buena rutina de limpieza, pero no debe presentarse como sustituto de un desinfectante cuando la desinfección sea realmente necesaria.

¿Conviene preparar detergente líquido con virutas?

Disolver jabón sólido en agua no reproduce un detergente líquido formulado y evaluado profesionalmente.

La preparación puede espesarse, separarse, precipitar en aguas duras o cambiar durante el almacenamiento. Además, al incorporar agua aumentan las posibilidades de contaminación durante la manipulación.

Si se prepara una disolución doméstica para una tarea concreta, debe hacerse en poca cantidad, utilizarse pronto, mantenerse identificada y fuera del alcance de niños y animales y desecharse si cambia de olor o aspecto. No debe conservarse durante meses ni mezclarse improvisadamente con otros productos de limpieza.

Nunca mezcles productos de limpieza sin conocer su compatibilidad.

¿Puede utilizarse para bañar animales?

No recomiendo utilizarlo de forma general como champú para mascotas.

La tolerancia cutánea, el comportamiento frente al lamido y la seguridad de los ingredientes dependen de la especie, el animal y el producto concreto. Los jabones perfumados o enriquecidos pueden contener sustancias inadecuadas para determinados animales.

Para el baño habitual debe utilizarse un producto veterinario apropiado. Si existe picor, descamación, heridas o alteraciones del pelaje, corresponde consultar con un profesional veterinario.

Biodegradabilidad y medioambiente

Los jabones se consideran tensioactivos y están sometidos a requisitos de biodegradabilidad cuando se comercializan como detergentes. Pero afirmar que un producto es biodegradable no significa que pueda verterse en cualquier cantidad sin efectos ambientales.

La valoración ambiental debe considerar:

  • El origen de los aceites.
  • El cultivo, procesamiento y transporte de las materias primas.
  • La energía y el agua utilizadas durante la fabricación.
  • La procedencia del aceite de palma o coco, cuando estén presentes.
  • El envase.
  • La concentración y duración del producto.
  • La dosis utilizada.
  • Su destino después del uso.

Una pastilla concentrada, duradera y con poco embalaje puede ayudar a reducir envases y simplificar la limpieza doméstica. Esa ventaja no convierte automáticamente cualquier jabón denominado «de Marsella» en un producto sostenible.

La mejor opción será aquella cuya composición, procedencia y fabricación podamos conocer y que utilicemos en la cantidad realmente necesaria.

Precauciones

  • Lee siempre la etiqueta y respeta el uso indicado.
  • Evita el contacto con los ojos.
  • No lo ingieras ni lo dejes al alcance de niños o animales.
  • Suspende su uso sobre la piel si aparece irritación, picor o sequedad persistente.
  • No lo utilices sobre piel lesionada o con una afección activa.
  • Emplea guantes si la limpieza repetida irrita o reseca tus manos.
  • Comprueba la compatibilidad antes de aplicarlo sobre tejidos o superficies delicadas.
  • No lo mezcles con lejía, ácidos, amoniaco ni otros limpiadores.
  • No lo presentes ni lo emplees como desinfectante salvo que el producto concreto esté autorizado para esa finalidad.

Una tradición que merece explicarse con precisión

El jabón de Marsella forma parte del patrimonio artesanal e industrial mediterráneo. Su historia reúne comercio, materias primas, conocimientos técnicos, cambios económicos y esfuerzos actuales por conservar un procedimiento tradicional.

Precisamente por eso no necesita afirmaciones exageradas.

No todos los productos que llevan su nombre son iguales, el 72 % no significa necesariamente aceite de oliva y su origen vegetal no garantiza que sea adecuado para todas las pieles ni para todos los usos.

Elegirlo de manera consciente implica leer la etiqueta, conocer al fabricante, distinguir limpieza de desinfección y utilizarlo allí donde realmente resulta útil.

Fuentes y referencias


Si quieres seguir explorando las materias primas y los productos empleados en el cuidado personal y la limpieza doméstica, visita la sección de Ingredientes de cosmética natural. Para encontrar otros análisis y alternativas destinadas al hogar, puedes consultar también la sección de Limpieza ecológica.