Menos es más: cómo regalar de forma consciente

Flores rosadas de magnolia con la frase «Menos es más» y el logotipo de Esth Naturalmente

Se acercan unas fechas en las que muchas personas queremos demostrar nuestro cariño a través de un regalo. Elegimos objetos, preparamos paquetes y buscamos algo que pueda ilusionar a quienes amamos.

Regalar puede ser un gesto hermoso. Sin embargo, cuando la celebración se convierte en una sucesión de compras apresuradas, también puede generar gastos innecesarios, acumulación de objetos, embalajes de un solo uso y residuos que podrían evitarse.

No pretendo dar sermones ni decirle a nadie lo que debe comprar. Pero hace mucho tiempo que una idea acompaña mi manera de consumir y de regalar: menos es más.

No se trata de renunciar a los regalos, sino de elegirlos con más atención.

Regalar también es una forma de consumir

Cada producto tiene una historia anterior a su llegada a nuestras manos. Para fabricarlo han sido necesarios materiales, energía, agua, transporte, embalajes y trabajo. Cuando deja de utilizarse, también hay que gestionar lo que ocurre con él.

Por eso, el impacto de una compra no comienza en la tienda ni termina al abrir el paquete.

La prevención ocupa el primer lugar en la jerarquía de residuos. Antes de pensar en reciclar, conviene evitar aquello que no necesitamos, prolongar la vida de los objetos, repararlos y facilitar su reutilización.

La meta 12.5 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas propone reducir considerablemente la generación de residuos mediante la prevención, la reducción, el reciclaje y la reutilización.

Aplicado a los regalos, esto puede traducirse en una pregunta muy sencilla:

¿Lo que voy a regalar será realmente utilizado, disfrutado o recordado?

#esthnaturalmente

Menos regalos, pero mejor elegidos

Un regalo consciente no tiene que ser perfecto ni cumplir una interminable lista de requisitos. Tampoco tiene que ser caro, artesanal o estar cubierto de etiquetas verdes.

Puede ser algo tan sencillo como elegir un objeto útil y duradero en lugar de varios artículos destinados a olvidarse pronto.

Antes de comprar, podemos preguntarnos:

  • ¿La persona necesita o desea realmente este objeto?
  • ¿Está fabricado para durar?
  • ¿Puede repararse si se estropea?
  • ¿Sus materiales y su procedencia están claramente explicados?
  • ¿Tiene un embalaje razonable?
  • ¿Existe una alternativa reutilizada, restaurada o de segunda mano?
  • ¿Podría sustituirse por una experiencia, tiempo compartido o una ayuda concreta?

Estas preguntas no buscan añadir culpa a la compra. Sirven para tomar decisiones más conscientes y evitar que la urgencia de las fechas decida por nosotras.

Restaurar, reutilizar y regalar de segunda mano

Muchos de mis regalos son objetos restaurados, recuperados o reutilizados. No los considero regalos de menor valor. Al contrario: a menudo contienen tiempo, dedicación y una historia que no puede encontrarse en un producto fabricado en serie.

Un mueble pequeño restaurado, un libro antiguo cuidadosamente elegido, una prenda de segunda mano en buen estado, una pieza artesanal recuperada o un objeto familiar reparado pueden convertirse en regalos especialmente significativos.

Reutilizar permite prolongar la vida útil de los productos y evitar, al menos temporalmente, la fabricación de otros nuevos. Reparar también devuelve valor a objetos que todavía pueden cumplir su función.

La normativa europea avanza precisamente en esta dirección. Las reglas sobre el derecho a reparar pretenden facilitar que determinados productos técnicamente reparables puedan mantenerse en uso durante más tiempo.

Naturalmente, no todo debe reutilizarse sin criterio. En productos eléctricos, juguetes, artículos infantiles, cosméticos o elementos que entren en contacto con alimentos debemos comprobar siempre su estado, su higiene y su seguridad.

Comprar cerca, pero mirar más allá de la distancia

También me gusta recurrir al comercio local, a pequeños talleres, cooperativas, mercados artesanales y proyectos de proximidad.

Comprar cerca puede contribuir a mantener actividad económica en el territorio y facilita conocer quién ha elaborado o seleccionado un producto. En algunos casos también permite reducir intermediarios, transportes innecesarios y embalajes.

Pero «local» no significa automáticamente «sostenible».

Un producto cercano puede estar fabricado con materiales poco duraderos, mientras que otro procedente de más lejos puede haber sido producido con criterios ambientales y sociales más exigentes. Por eso conviene observar el conjunto: materiales, proceso de fabricación, durabilidad, condiciones de producción, transporte, embalaje y posibilidades de reparación.

La cercanía es un aspecto importante, pero no debería ser el único.

Cuidado con las palabras verdes

Términos como «natural», «eco», «consciente», «sostenible» o «respetuoso con el planeta» aparecen cada vez con más frecuencia en envases y campañas publicitarias.

Sin embargo, una palabra atractiva no constituye por sí sola una garantía ambiental.

Antes de confiar en una afirmación, podemos buscar información concreta:

  • Qué materiales se han utilizado.
  • Dónde y cómo se ha fabricado el producto.
  • Qué parte del artículo es reciclada o reciclable.
  • Si existe una certificación verificable.
  • Cuánto tiempo puede durar.
  • Si dispone de piezas de recambio.
  • Cómo debe gestionarse cuando finalice su vida útil.

Las afirmaciones vagas pueden hacernos sentir que estamos realizando una compra responsable sin proporcionarnos datos suficientes para valorarla. Una empresa verdaderamente transparente debería poder explicar sus compromisos de manera clara, específica y comprobable.

Regalos que no necesitan convertirse en objetos

No todos los regalos tienen que ocupar espacio en una casa.

También podemos regalar:

  • Una comida preparada con cariño.
  • Una excursión o una visita cultural.
  • Una clase o un taller.
  • Una entrada para una actividad.
  • Una reparación que alguien lleva tiempo posponiendo.
  • Una planta adecuada para el lugar donde vivirá.
  • Una selección de alimentos de productores cercanos.
  • Tiempo para acompañar, cuidar o ayudar.
  • Una aportación a una organización elegida por la persona.
  • Una experiencia compartida.

Incluso aquí conviene pensar en quien recibirá el regalo. Una experiencia que exige desplazarse, gastar más dinero o encontrar una fecha complicada puede terminar convirtiéndose en una obligación. Regalar con conciencia también significa respetar los gustos, las circunstancias y el tiempo de la otra persona.

Enseñar a consumir sin convertirlo en un castigo

Las niñas y los niños aprenden observando cómo compramos, utilizamos, cuidamos y descartamos las cosas.

Podemos enseñarles que un regalo no pierde valor por no ser nuevo, que los juguetes pueden repararse, que no necesitamos poseer todo lo que nos gusta y que cuidar un objeto permite disfrutarlo durante más tiempo.

También podemos hacerles partícipes de algunas decisiones:

  • Preparar juntos un regalo hecho a mano.
  • Elegir un juguete que pueda durar.
  • Donar aquello que ya no utilizan y se conserva en buen estado.
  • Reparar un objeto antes de sustituirlo.
  • Reutilizar papeles, telas, cajas o cintas para envolver.
  • Hablar sobre la diferencia entre desear algo y necesitarlo.

No se trata de transmitirles miedo ni culpa por consumir. Se trata de ayudarles a construir una relación más reflexiva con los objetos.

Una celebración no tiene que medirse por el número de paquetes

No siempre podremos elegir la alternativa con menor impacto. Influyen el presupuesto, el tiempo, la disponibilidad y las necesidades de cada familia.

El consumo responsable no consiste en alcanzar una pureza imposible. Consiste en detenernos un momento, informarnos y decidir mejor cuando tengamos la oportunidad.

Quizá el regalo más consciente sea uno restaurado. Quizá sea un producto duradero de un comercio cercano. En otras ocasiones será una experiencia, una ayuda práctica o la decisión de no comprar nada porque no hace falta.

Lo importante no es llenar una celebración de paquetes, sino de atención, afecto y sentido.

Por quienes estamos aquí y por quienes vienen detrás, intentemos dejar un mundo más habitable, más sano y capaz de conservar sus recursos.

Porque regalar más no siempre significa querer más.


Para conversar

¿Sueles regalar objetos restaurados, experiencias o productos de proximidad? ¿Qué significa para ti hacer un regalo consciente?


Fuentes y lecturas

  • Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Estrategia Española de Economía Circular y Planes de Acción.
  • Naciones Unidas. Objetivo de Desarrollo Sostenible 12: Producción y consumo responsables.
  • Consejo de la Unión Europea. Derecho a reparar productos.
  • Comisión Europea. Green claims: afirmaciones ambientales y economía circular.

«Publicado originalmente el 25 de noviembre de 2021. Revisado y ampliado en octubre de 2026.»