1. Limpieza suave
Mañana: limpia tu rostro solo con agua tibia o hidrolato (rosa, lavanda o hamamelis).
Noche: usa un aceite vegetal (jojoba, almendra, coco) para arrastrar impurezas y maquillaje. Retira con un paño húmedo.
2. Tonificación
Aplica un hidrolato o infusión fría de manzanilla, salvia o romero.
Refresca, equilibra y prepara la piel para el siguiente paso.
3. Hidratación y nutrición
Usa un aceite vegetal ligero (como jojoba o avellana) o un sérum casero con aloe vera.
Si vives en una zona donde haga frío, añade una gota de manteca de karité o una crema natural casera.
4. Protección (de día)
Si vas a exponerte al sol, aplica un protector solar físico y natural con óxido de zinc.
Puedes usar una base mineral o protector en polvo si prefieres una textura ligera.
5. Cuidado consciente
• Evita exfoliar en exceso: hazlo solo 1 vez por semana con avena, arcilla o café.
• No sobrecargues tu piel: menos es más.
Lee etiquetas, elige envases reutilizables y productos sin tóxicos.

🌙 Extra: Rituales de conexión
1 vez por semana: aplica una mascarilla natural (arcilla, yogur, miel…). Aquí, en mi Blog, tienes un montón de recetas de mascarillas que puedes hacer según tú tipo de piel 😉.
Respira, descansa, hazlo con intención. Tu piel lo nota 🌿.
